Elefantes blancos; ¿arquitectura o arte?

 El mundo está lleno de los conocidos como “elefantes blancos”. Edificios cuyos proyectos costaron grandes cantidades de dinero y que ofrecen muchísimas posibilidades, pero que sin embargo permanecen en desuso o el uso que se hace de ellos es mínimo. 

Edificio "Veles e Vents" (Valencia). Fuente: VisitValencia.com

Un buen ejemplo en la ciudad de Valencia es el edificio “Veles e Vents”, situado en la Marina. En su día sirvió para acoger la America’s Cup, pero hoy en día apenas alberga restaurantes y salas de eventos. Otros ejemplos son: “La ciudad de las artes y las ciencias (Valencia)”, “Estadio Olímpico de Montreal (Canadá)”, el edificio del parlamento de Rumania (el tercer edifico más grande del mundo) o como ejemplo más reciente y sonado, los estadios construidos para el mundial de Qatar 2022. Los elefantes blancos se cuentan por cientos en todo el mundo y llevan a plantearse una pregunta: 

¿Qué los diferencia de una obra de arte? 

La principal diferencia entre la arquitectura y el arte es que la arquitectura es funcional, se construye para un uso determinado que cubra unas necesidades, mientras que el arte se construye para ser arte. 

Sin embargo, este distintivo desaparece en gran medida en los elefantes blancos. Son megaconstrucciones con diseños espectaculares que, aunque podrían cumplir alguna funcion, no la cumplen. O lo hacen de manera muy pobre.

Hotel Ryugyong (Corea del Norte). Fuente: Wikipedia.com
Escultura triangular (United Kingdom). Fuente: Alamy.es

Al no cumplir apenas función, podemos verlos como mega esculturas que, mientras no se usan, tienen una función meramente estética. Esta forma de verlas hace que sean arte, un arte funcional, pero arte.

SIN FUNCIÓN LA ARQUITECTURA SE CONVIERTE EN ARTE.